Cubrirme con la piel ceñida de una musa insospechada quisiera, abrazarme a la falda de las ganas de pasión anhela mi ser, confesarme ante los ojos justicieros de quien perderse en mi vientre pudiera y colmar de besos mas que dos mejillas suaves de afable mujer, a quien luego de todo me sea posible dejar grabado como trinar en sus oídos; la bienvenida en un Buenas Noches que de modo tal fuera dando el recibimiento a su engrandecida presencia.
Venerar todo aquello que encendido sea bajo la mirada pendiente de quien llegara a ese encuentro deseo, queriendo no dormirme; le invitaría a dejar de oír el tic tac del reloj y directamente desde ese instante le abriría las puertas de mi alma y cuando ella quisiera posaría su mano en el centro de mi pecho para que sentir pueda como es que alborotado tiene mi corazón tan solo por como me veo tentada por aquella boca de azúcar suya que ya quisiera pegadita a mis labios.
Investigar sus pensamientos intentaría hasta saber si en alguno de ellos, están también sus ganas de volverse la princesa encantada de mi cuento creado absolutamente para ella.
En el instante perfecto de seducción compartida le agradecería su comparecencia y le diría lo bien que me hacen los colores que ha de poner en mi vida y al ella voltearse aprovecharía de susurrarle a sus silencios aquella frase que colgada he mantenido por tanto tiempo y que me dejara desnudara en lo absoluto ante su persona y su femineidad, lo intensa de la mujer que soy.
Mientras ostento nada mas lo que mis ganas anhelan, paciente me quedo a la espera de quien sea la semejante de mis sentires y tenga las llaves de este cándido interior...

